Madrid retrasará el toque de queda a partir del jueves a las 23 h si los datos no empeoran

El viceconsejero de Salud Pública y Plan COVID-19, Antonio Zapatero, y la directora general de Salud Pública, Elena Andradas, actualizan la información sobre la situación epidemiológica

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Terraza en Madrid. (EFE)

La Comunidad de Madrid retrasará el toque de queda de las 22:00 horas actuales a las 23:00 horas a partir del próximo jueves 18 de febrero y permitirá que la hostelería cierre una hora más tarde que actualmente, a las 22:00 si los datos no empeoran y se mantiene «la tendencia descendente» de los niveles epidemiológicos de contagios por coronavirus.

 

Así lo ha anunciado en la rueda de prensa de cada viernes el viceconsejero de Salud Pública y Plan Covid-19 de la Comunidad de Madrid, Antonio Zapatero, que ha explicado que esta medida se tomará siempre y cuando se mantenga la tendencia de descenso en todos los indicadores epidemiológicos que se registra ahora. «Queremos dejar pasar estos seis días para confirmar que la tendencia es esa», ha incidido.

 

Continuarán prohibidas las reuniones de no convivientes en los domicilios y se flexibilizará el horario de cierre de la hostelería, aunque Zapatero ha subrayado que «flexibilizar no significa relajar».

 

Según ha explicado Zapatero, el cambio de tendencia a la baja de la propagación del virus que ya se había detectado la semana pasada en Madrid se «consolida» esta semana, con un descenso del 28% de los casos con respecto al viernes 5 de febrero y de un 36% respecto a hace dos semanas.

 

Sin embargo, ha hecho hincapié en el «nuevo escenario que plantean» las nuevas variantes británica y brasileña. De la primera, la presencia media en la Comunidad de Madrid llega al 25% de los casos, y en algunos hospitales como el de la Princesa alcanza el 30%, con una tendencia creciente con respecto a los datos de la semana pasada.

 

De la variante brasileña se han detectado en los últimos días otros dos casos que se suman al primero que ya se había registrado y que son de la variante P2, conocida como la de Río de Janeiro y que incluye un factor de alta transmisión y contagio. Desde la Consejería de Sanidad afirman que no «pretenden alertar», sino dar a conocer a la ciudadanía que hay que ser conscientes y que las medidas de seguridad ante las nuevas variantes son las mismas que siempre, como la distancia de seguridad, mascarilla e higiene de manos.

 

El vicepresidente regional, Ignacio Aguado, se había pronunciado a mitad de semana adelantando que la Comunidad se estaba planteando retrasar el toque de queda y decretar el cierre flexible de la hostelería para que no tuvieran que cerrar una hora antes. El pasado viernes, el gobierno regional aumentó de 4 a 6 el número máximo de personas que podían sentarse en terrazas, al mismo tiempo que estableció la obligatoriedad del uso de la mascarilla de forma continuada en interiores (donde se mantiene el máximo de cuatro comensales) excepto a la hora de comer y beber.

Vacunación de personal de farmacias y fisioterapeutas

El consejero de Sanidad madrileño, Enrique Ruiz Escudero, ha anunciado hoy que la próxima semana empezarán a vacunar al personal de prisiones, farmacias y fisioterapeutas, del grupo 3B, y el 22 de febrero al grupo 3A, de los odontólogos entre otros, y que se inocularán simultáneamente vacunas de Pfizer y AstraZeneca.

 

Asimismo, con las dosis de AstraZeneca recibidas en la semana del 22 de febrero comenzaría la vacunación del grupo 4, grandes dependientes del grupo III de dependencia no institucionalizados, menores de 55 años. En este punto se contemplan, entre otras, ubicaciones como el Wizink Center, la Plaza de Toros de Vistalegre o el Estadio Wanda Metropolitano, ha anunciado Escudero este viernes en su comparecencia ante la comisión de Sanidad de la Asamblea de Madrid.

 

Escudero ha recalcado este viernes que es «prácticamente imposible» vacunar al 70% de la población para el verano, como anunció el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

 

Asimismo, ha reiterado que «Madrid está preparado», pero ha recalcado que «el principal problema es que no hay vacunas», y ha explicado que «hay dificultades de producción con cualquiera de las vacuna que hay en el mercado», incluidas la rusa y las chinas, porque «no hay capacidad para producir tantos millones de vacunas».

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