Iglesias se reafirma en la falta de «democracia plena» pero ya no lo asocia a «presos políticos»

En ningún momento se ha referido para justificar esta afirmación a la existencía de "presos políticos". La estrategia ha sido de reafirmarse, pero matizando la base de sus argumentos

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Acto electoral de En Comú Podem en Barcelona.

Pablo Iglesias ha vuelto a poner en duda la existencia de una democracia plena en España, reafirmándose en una tesis que ha levantado una polvareda política no solo entre la oposición, sino también dentro del propio Gobierno, con ministros como Carmen Calvo o María Jesús Montero que han tratado de enmendarlo. Durante una entrevista en RAC 1, en el marco de la campaña de las elecciones catalanas, el vicepresidente segundo y líder de Unidas Podemos ha repetido en diversas ocasiones que «es una obviedad que vivimos en una democracia mejorable».

 

Una lectura, ha asegurado, «por lo que precisamente existimos nosotros, y yo voy a seguir diciendo la verdad». En esta línea ha llamado la atención sobre el hecho de que «salga tan caro decir obviedades». Respuesta a colación de la pregunta de Jordi Basté haciendo referencia a la información de este diario sobre el manifiesto promovido por exdirigentes del PSOE pidiendo el cese del vicepresidente. «Aunque duela y moleste a algunos, estamos orgullosos de que dentro del Gobierno digamos la verdad», ha defendido al mismo tiempo que ha negado tajantemente que alguien en el Ejecutivo le haya sugerido dejar su cargo: «No, solo faltaría».

 

El mismo torrente de críticas a las palabras de Iglesias sobre la ausencia de una democracia plena es, para el vicepresidente segundo, la prueba de que dijo la verdad. «A nadie se le critica por decir algo inverosímil. Es verdad que no hay una democracia plena en España», insistió apoyándose en la «huida» del Rey emérito a Emiratos Árabes, el bloque a la renovación del órgano de gobierno del poder judicial tras dos años de mandato caducado, la corrupción en el principal partido de la oposición, las condenas por delitos relacionados con la libertad de expresión o que la ultraderecha «gobierne» en varios territorios. Eso sí, en ningún momento se ha referido para justificar esta afirmación a la existencia de «presos políticos», que fue la base de sus polémicas declaraciones en una entrevista con el diario ‘Ara’.

 

La estrategia ha sido de reafirmarse, pero matizando la base de sus argumentos para sostener esta tesis. La democracia es mejorable en España, pero no porque se encarcele a dirigentes políticos independentistas, sino por otras cuestiones relacionadas con la corrupción, la presión de los poderes económicos o las fallas en la separación de poderes o la normalización de los discursos de odio. «Cuando un rapero va a la cárcel por cantar o hacer tuits, cuando muchos corruptos se van de rositas, es que digo lo evidente, y si molesta a tantos y se ofenden tanto, es que a lo mejor estamos diciendo la verdad», ha concluido.

 

Es más, sobre la comparación del ministro ruso de exteriores entre el encarcelamiento de dirigentes catalanes y el encarcelamiento del líder de la oposición en este país, Iglesias evitó responder, alegando que por su posición en el Ejecutivo no le corresponde a él valorar estas cuestiones de política exterior, sino centrarse en España. «El debate», dijo cambiando el guion del discurso, «es que tenemos una democracia que hay que mejorar, y defenderla y protegerla es denunciar los defectos que tiene y trabajar para mejorarla».

 

Ni una referencia en ningún momento de la entrevista a la existencia de «presos políticos» o «exiliados». Conceptos que han abundado en las delcaraciones de Iglesias durante campaña en el circuito mediático catalán. Un cambio sustancial que no solo matiza la base de las declaraciones que han levantado un intenso debate político, sino que supone una ausencia clave respecto al argumentario empleado durante lo que va de campaña.

Defensa a Illa, alianza con ERC

El líder de Unidas Podemos ha rehuido también del debate abierto por algunos partidos cuestionando si el candidato del PSC, Salvador Illa, se ha vacunado o no, después de que rechazara hacerse un test de covid antes del debate electoral de TV3. Se refirió a la profusión de «navajazos» entre partidos durante la campaña y mostró su deseo de que «ojalá todos fuesen suficientemente elegantes para no utilizar determinadas cuestiones en campaña» que, advirtió además, «les alejan de la gente». La candidata de su formación, Jèssica Albiach, trasladó, «me dijo que no iba a entrar en esa basura de quién se ha vacunado o no, no vamos a entrar en ahí», respondió ante las preguntas del entrevistador en este sentido.

 

Sobre el documento firmado por los partidos independentistas comprometiéndose a no pactar con el PSC, Iglesias reconoció que le llamó la atención, poniendo el foco en ERC «porque le dice al electorado que quiere gobernar con Borràs y Junts». Algo que, según su opinión, supone un «empujón enorme para En Comú Podem, que es quien dice que quiere un Gobierno de izquierdas», mientras que Esquerra «quiere repetir una fórmula que les subalternizan». Algo que, añadió, supone un «complejo» de ERC y visibilizaría ante el electorado de izquierdas que la única formación política que peleará por un Gobierno de este signo político son los comuns. Una fuerza, dijo, que «en ningún caso» estaría dispuesta a gobernar junto a la derecha independentista. Un «escenario inverosímil» por el que insistió en una alianza entre ERC, PSC y En Comú Podem. Con todo, aseguró que «en campaña electoral se firman muchos documentos que luego se quedan en papel mojado».

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