El independentismo espolea a sus comandos para mantener la tensión en las calles

Más allá de Hasél, se preparan protestas duras en los próximos días: este viernes los estudiantes han llamado a la huelga para pedir amnistía y libertad para los detenidos

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Un manifestante lanza una valla a la barricada en llamas en la calle Aragó en las protestas por el encarcelamiento de Pablo Hasél. (EFE)

Los alborotos callejeros buscan gasolina para mantenerse. Gasolina ideológica, se entiende, porque la excusa de Pablo Hasél ya está obsoleta. “El problema principal de esta oleada de protestas es que no podrá ser sostenida en el tiempo para conseguir un cambio real si no se concreta qué cambio o qué objetivo se persigue”, advertía este jueves por la tarde una comunicación de la plataforma L’Alerta, que sirve de nexo común de comunicación entre los distintos colectivos independentistas de Cataluña.

 

Bajo el título ‘El objetivo de las movilizaciones’, la plataforma realiza una reflexión sobre el devenir de las algaradas. “Es evidente que salir a la calle es necesario para mostrar el malestar y sacarse la rabia contra un sistema que nos está ahogando poco a poco”. Pero cuestiona el futuro de la situación: “Las movilizaciones, si no son para asaltar la prisión donde tienen secuestrado a Pablo Hasél, ¿qué objetivo persiguen? Porque si no hay un objetivo claro (derogación de una ley, petición de un referéndum…) hace difícil que el resto de la gente ni dé apoyo a las protestas ni se sume”.

Otra noche de disturbios en Cataluña por el encarcelamiento de Pablo Hasél.

Al extremismo callejero se le presenta, pues, una situación complicada, porque dentro de poco el cansancio comenzará a hacer mella en los comandos violentos. “Como siempre, entramos en las espirales de movilización. Movilización por los detenidos del día anterior y, al día siguiente, otra por los detenidos de los dos primeros días y a seguir. Pero si no hay nadie que canalice estas movilizaciones para conseguir un objetivo, solo sirven para perder un ojo, ser detenido o recibir una multa”.

 

Se ha difundido el manual de guerrilla: barricadas y porras artesanales, láser contra los agentes, lanzamiento de objetos

 

Este lamento tiene su razón de ser: las últimas concentraciones y manifestaciones convocadas a partir del martes ya no eran solo por la libertad de Pablo Hasél, sino también para pedir la libertad de los detenidos en los últimos alborotos, por lo que las reivindicaciones entran en un bucle infernal que se alejan del objetivo inicial de las protestas, que acaban retroalimentándose con excusas banales.

De ahí que L’Alerta haga un llamamiento a los colectivos independentistas para consensuar un objetivo común que sirva de excusa para mantener la tensión en las calles. “¿Quién cogerá la bandera? ¿Quién conseguirá canalizar toda la rabia e impotencia que sentimos los jóvenes? ¿Quién hará que todos los heridos, detenidos e imputados no sean en vano?”, reclama a los activistas.

Los estudiantes se suman este viernes

La respuesta, de momento, está en el viento. Aun así, las protestas violentas se mantuvieron este jueves. Las plataformas independentistas, sin disimulo, repartieron durante el día consignas para evitar ser detenidos o reconocidos en los disturbios callejeros. Y no es casualidad que, a los pocos minutos de comenzar las concentraciones, estallen también los episodios de violencia.

 

Los violentos atacan la sede de ‘El Periódico de Catalunya’ en Barcelona.

Para este viernes se preparan protestas duras y se incorporarán a ellas los estudiantes, ya que el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC), la organización de referencia del independentismo, ha convocado una huelga universitaria “por la amnistía y la independencia”. En sus proclamas, esta organización dice que “la juventud de este país está al lado de la libertad y la independencia, plantando cara a la represión” y avisa: “La Asamblea de Jóvenes estaremos con vosotros en las calles para defender los derechos y el futuro de todos y todas”.

 

La comunicación, no obstante, encendió un intenso debate en las redes y entre colectivos, que comenzaron a proponer ideas para mantener vivas las llamas de la protesta. “Hemos de canalizar mejor todo el poder de la calle”, era la consigna más repetida. “Simplemente, se trata de organizarse mejor y con simultaneidad de lugares incluso dentro de la misma ciudad o población. Varios focos a la vez, eso lo desbordaría todo”, proponía un activista.

El manual de guerrilla

El grupo Desobedència Civil, por su parte, rescató de sus cajones el cursillo de “elementos de autodefensa”, impartido el pasado mes de diciembre entre los activistas, y lo ha distribuido por las redes. Este manual incluye tácticas para la utilización de láseres contra los agentes de policía. “Se ha hecho mucho énfasis en los láseres como elemento que puede distraer al oponente y facilitar las acciones inutilizando cámaras. Además, es preciso destacar que puede ser visualmente atractivo para el público en general”, dice la ‘lección’.

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Otro de los ‘elementos de autodefensa’ son las barricadas. “En Cataluña, se han utilizado tanto con contenedores como más elaboradas en La Jonquera, o en cortes de carretera en el territorio. Los elementos que se pueden utilizar son: contenedoresvallas de obras ligadas con cinta americana o bridas, diques de cemento, árboles cortados (hoz o motosierra), postes de luz (con una radial portátil se pueden cortar)”.

También incluyen “porras artesanales”. De ellas dicen que “las fuerzas de ocupación utilizan las porras para lesionarnos o meternos miedo. Así pues, la construcción o utilización de porras propias, al menos para evitar golpes, es una legítima defensa y protección cuando hay un manifiesto abuso policial. Las porras pueden servir para parar golpes, para empujar o para mantener una posición de defensa”. Para su elaboración se necesita un palo de madera circular de unos 60 centímetros, cinta negra, cordel o cuenda y un manguito de motocicleta.

 

El cursillo detalla también “lanzaobjetos no perfeccionados”. “No utilizar la fuerza del brazo puede aumentar la efectividad y la duración de la acción. Se puede encontrar cómo fabricar en casa a través de YouTube poniendo ‘slingshot construction”. De esa manera, explican cómo construir un LRAD (dispositivo acústico de largo alcance), similar a los que usa la policía para dispersar a manifestantes. Este artilugio se fabrica a partir de un megáfono o un altavoz direccional. Acompañan la lección con un enlace desde el que descargar el sonido que se ha de dirigir contra la Policía.

 

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El portal recomienda también petardos, “tanto truenos como cohetes o tracas, se utiliza el medio sonoro para crear ansiedad. Recordemos que las salvas, por ejemplo, se usan para atemorizar con ruido”. Los últimos elementos de autodefensa son las bengalas de humo (para mantener un perímetro o evitar el contacto visual) y los tractores o maquinaria pesada, que pueden servir para bloquear carreteras o evitar el paso por determinadas zonas.

 

Mientras tanto, entre diferentes plataformas soberanistas, ha comenzado a correr una campaña en contra de los jueces que condenaron al rapero Hasél. “Aquí tenéis a los jueces que le condenaron”, advierten en un texto que incluye fotos de Nicolás Poveda y de Concha Espejel. Dicen del primero que “se presentó a elecciones con la Falange. Fue nombrado juez por el cuarto turno sin pasar por el trámite de opositar al cargo”. De Espejel señalan que “es esposa de un coronel, condecorada por la Guardia Civil e íntima amiga de Cospedal. La misma que consideró que fue terrorismo la ‘supuesta pelea’ de los jóvenes de Alsasua. Manipuló el sistema de reparto para que le tocara el caso Gürtel y tuvo que ser apartada por su proximidad con el PP”. Luego, tachan a ambos de “fascistas”, en una campaña muy similar a la que el independentismo emprendió contra el juez Pablo Llarena.

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