Paso a paso, camino hacia Atenas

Artículo de Sara A. De Ceano-Vivas publicado el en Mundo, Somos Europa

La periodista Sara A. De Ceano-Vivas nos acerca en este reportaje para La Cuestión los motivos y el día a día de la Marcha “indignada” Niza-Atenas. Una visión desde dentro de la Europa social. Espero que lo disfruten.

La policía italiana: “Aquí no podéis…. (pluff, se abre una tienda de campaña)… acampar”. “Pero que os digo que aquí…” (pluff, se abre otra). “Eih! Eih! Tú, sí tú, que aquí no se puede… (pluff, pluff, pluff…) acampar”. En cuestión de unos pocos minutos, unas diez tiendas son desplegadas en la plaza Salimbeni de Siena. Centro histórico de la sede del banco más antiguo del mundo, el Monte di Paschi. La Marcha Indignada había completado una etapa más en su largo camino hacia Atenas.

Una veintena de personas de diferentes nacionalidades salieron el 9 de  noviembre de Niza, capital de la última cumbre del G20. Se definen como un grupo “autogestionado, autosustentable, por la paz y la no violencia”. Los perfiles de los caminantes son muy diversos, entre ellos varios franceses y belgas, algunos españoles, dos italianos, un  finlandés y una griega, de edades muy diversas, comprendidas en un abanico de los 19 a los 60 años. Andan juntos cada día una veintena de kilómetros, cargando con ellos sus pesados macutos y tiendas de campaña. Algunos vienen, otros se van, pero la confianza que se genera en el transcurso de los días, a través del esfuerzo por sobrevivir y continuar transitando en pleno invierno, les convierte en una gran familia.

El objetivo es alcanzar las cunas de las antiguas democracias europeas, Roma y Atenas. En cada una de las capitales se han desarrollando y se desarrollarán las Ágoras  Internacionales, unos espacios de convergencia, aprendizaje y avance en los contenidos políticos, económicos y sociales.

“Hacemos esta Marcha para animar a la gente a tomar el espacio público y reunirse, a hablar de política y decidir por su propia vida (…) Sobre todo queremos participar en las Ágoras Globales para coordinarnos a nivel internacional, para preparar proyectos comunes, para confrontar juntos los problemas y crear una sociedad mejor para todos”. Declaran los marchantes.

¿Por qué precisamente esta ruta? ¿Por qué precisamente esta meta? Actualmente tanto Grecia como Italia están sometidas a la injerencia internacional de las instituciones financieras más poderosas, con la excusa de la mala gestión de sus gobernantes y la espiral de recesión generada por la crisis económica mundial.

En el caso griego, el actual Primer Ministro, Lukás Papademos, tiene un “impecable” historial profesional.  Entre otros, economista jefe del Banco Central Griego y luego Gobernador del mismo entre 1994 y 2002, vicepresidente del Banco Central Europeo entre 2002 y 2010 y miembro del think-tank la Comisión Trilateral, según fuentes de la  revista elEconomista.es. Fue durante su periodo como gobernador del  Banco Central Griego cuando se falsificó la solvencia de las cuentas del país para poder entrar en la zona euro.

El segundo caso es el del actual Primer Ministro italiano Mario Monti, que ejerce también de Ministro de economía. Su trayectoria tampoco deja nada que desear. Ha sido asesor de varias empresas como la multinacional Fiat o la aseguradora Generali, comisario de Competencia de la UE y,  asesor de Coca-Cola y de Goldman Sachs.

Ambos personajes comparten muchas particularidades. Primeros Ministros no electos  democráticamente y sin experiencia en la dirección de gobiernos nacionales. Además, ambos piden “un esfuerzo colectivo” de toda la  ciudadanía para salir de la crisis. Para los marchantes, estos hechos

La  vida de los caminantes es bastante dura, cada día se levantan hacia las 7 de la mañana, desayunan lo que pueden, recogen sus tiendas y bártulos para comenzar a caminar hacia las 09:00. Caminan por las carreteras secundarias, buscando los arcenes, instrumento extraño en las antiguas vías italianas. En la Marcha hay personas diferentes, ritmos diferentes, unos se adelantan y otros se quedan atrás. A medio recorrido, se hace una pausa para comer un ligero tentempié y se continúa caminando. No suelen llegar hasta media tarde al siguiente pueblo y no es ahí donde termina la jornada. Hay que formar grupos de trabajo para suplir las necesidades políticas y humanas. Un grupo debe ir a reciclar comida, otro empezar a cocinar para hacer el único plato fuerte que engullirán en todo el día, otros deben difundir y preparar la asamblea del pueblo. Éste es uno de los objetivos políticos por los que se camina:

“Las  marchas han ayudado a generar asambleas populares poniéndose como principal objetivo fomentar la libertad de expresión, (…) provocando una reflexión individual y  colectiva, con el  fin de que se propongan soluciones alternativas al sistema capitalista”. Declaran los caminantes.

Una vez acabadas todas estas tareas, la Marcha debe reunirse en una asamblea interna para  concretar la siguiente ruta y tratar las dificultades que surgen en las jornadas. Con todo esto, no se van a dormir antes de las 23:00 horas. A todo esto debemos añadir unas  temperaturas que bajaban de los 0 grados, unas condiciones de terreno semimontañosas y las dificultades que proporciona no tener la misma lengua entre los marchantes y la población autóctona.

Aunque pueda parecer rutinario y dificultoso, siempre surgen anécdotas interesantes y  divertidas. Aconteció en una de las etapas toscanas, entre Florencia y Siena. Ese día, la Marcha había partido especialmente tarde. La Toscana es una región sinuosa, de pequeñas pero constantes colinas que ascienden y descienden entre viñedos y olivares, pequeños bosques y aun más chiquitas aldeas. Durante este periodo la Marcha no tenía coche escoba, por lo que se debía transportar  todo en tortuosos carritos de supermercado, que se giraban buscando  lineales que no encontrarían en dichas carreteras.

La negra noche cayó sobre las cabezas de los últimos marchantes, que se esforzaban por subir una exuberante colina por una maltratada pero bastante transitada carretera secundaría. Y apareció la policía, el cuerpo de los populares Carabinieri. Comenzó la negociación. Primero la documentación, eso  siempre es lo primero. Luego los reproches de la autoridad por lo, hay  que reconocerlo, peligroso de la situación. Al poco, el tira y afloja  para llegar a un acuerdo. La primera propuesta era la de que abandonasen  los carritos y continuasen a pie escoltados. Se reunieron en una rápida  asamblea en la que se vio inviable el acuerdo. La segunda fue la de  transportarlos en los coches policía con lo que en ellos se pudiera  cargar, pero como siempre, los carritos ahí debían quedar. Tampoco era  un trato complaciente. Finalmente los Carabinieri, cansados y  preocupados por la seguridad de los caminantes, decidieron llamar a dos  furgonetas que transportaron personas, objetos y carritos, hasta el  siguiente pueblo de destino.

¿Entonces, por qué caminan? A esto nos responden tres marchantes de muy diferentes perfiles en las siguientes entrevistas.

Niki, la Griega Loca (tal y como se autodefine ella). Una joven de 19 años cumplidos durante la Marcha. Destaca por su carácter cariñoso, emanado de sus inmensos ojos azules, su cabello rubio ceniza y sus regordetes mofletes, originados por una sonrisa perpetua. Es todo cariño y esperanza, a la vez madurez y fuerza de voluntad en el trabajo diario, aunque a veces con una preocupante terquedad.

¿Cuál es el motivo político que te hace participar en esta marcha?

Niki – El objetivo es construir, no destruir. Crear un mundo más artístico, más pacífico, más activo… Tenemos que ir contra la falta de conciencia y la deshumanización. Mi objetivo principal es la horizontalidad. Porque expandir la horizontalidad, tanto en el camino como en el fin, soluciona otros muchos problemas.

¿Y el motivo personal que te ha impulsado?

Niki – Esta marcha da sentido a mi vida, el vivir con otras personas que también quieren cambiar las cosas. Es experimentar la solidaridad. Para mí todo ha cambiado. Yo no pensaba en etas cosas. Las preguntas estaban dentro de mí pero no les daba salida. Ahora las ideas se van concluyendo. Aunque he dejado la universidad estoy aprendiendo más con la experiencia de la vida.

A nivel personal, ¿cuál crees que ha sido tu desarrollo más claro?

Niki – La cantidad de lenguas que estoy aprendiendo y perfeccionando. Yo sabía un poquito de español cuando comencé la primera Marcha de Madrid a Bruselas. Ahora hablo con bastante fluidez el francés y, poco a poco, comienzo a chapurrear el italiano.

Una crítica de la Marcha Niza-Atenas.

Niki – (Ríe con una fuerte carcajada) Muchas críticas se pueden hacer a esta Marcha. Hablamos muchas cosas en teoría pero luego no las ponemos en práctica, por ejemplo el tema de la horizontalidad. Se puede ver que a muchas personas de la Marcha les interesa mucho más una ducha caliente y la comida que el verdadero motivo político. Venimos de un sistema con muchas comodidades y seguimos buscándolas. Tenemos muy interiorizado el sistema individualista y capitalista.

Laurent, un francés trotamundos. Fuera ya de la veintena de años, pero de un moreno porte fuerte y esbelto. Su aspecto sereno, tranquilo, pacífico, parece chocar con muchas de las nerviosas personalidades que se pueden encontrar en la Marcha. Hombre polifacético, de una perpetua curiosidad por el viaje. No era la primera vez que erraba por largos periodos. Nos responde con pocas pero certeras palabras a la entrevista.

¿Cuál es el motivo político que te hace participar en esta marcha?

Laurent – Para trabajar sobre la democracia directa. Enseñar a la gente que podemos hablar todos juntos y decidir todos juntos las cosas que queremos, sin necesidad de políticos.

 ¿Y el motivo personal que te ha impulsado?

Laurent – Lo mismo. Para tratar de vivir fuera del sistema. Para tratar de hacer un nuevo sistema. Para tratar de levantar a las personas que están delante de la televisión.

¿A nivel personal, cuál crees que ha sido tu desarrollo más claro?

Laurent – Estoy aprendiendo a convivir con todos, de manera unitaria y con respeto. Aprendiendo del mismo modo qué es lo que quiero y cómo lo quiero. Hago cosas que en la “vida normal” no haría y que me hacen más fuerte.

Una crítica de la Marcha Niza-Atenas.

Laurent – La toma de decisiones por consenso es muy larga. Se desaprovecha mucho tiempo en decidir cosas muy pequeñas. Tenemos un fuerte ego interno que poco a poco debemos desprendernos de él.

Daniele es originario de un pequeño pueblo de Perugia, provincia de Umbría en Italia. Ha pasado sus últimos años en Cataluña. Es un apasionado del campo y un gran conocedor de los proyectos llamados Ecoaldeas1. Roza casi los treinta pero su personalidad inocente y cándida lo hace asemejarse al más tierno de los niños. Aspecto que se complementa con su cabello alborotado y rizado en media melena. Unos ojos vivos y cariñosos. Una sonrisa que sólo puede recordarnos una vez más a la de un alegre chiquillo.

¿Cuál es el motivo político que te hace participar en esta marcha? ¿Y el motivo personal que te ha impulsado? (Daniele mezcla las dos preguntas y las convierte en una sola respuesta)

Daniele – Despertar a la gente, que se repiensen la escala de valores que tienen, que tenemos. Así mismo enseñar las alternativas que hay. No todo es ir de la escuela a la universidad, de la universidad al curro y del curro a la pensión. El sistema se va a colapsar solo, no nos va a dar tiempo de crear un proyecto alternativo. Por lo que, para cuando caiga el sistema y haya que volver a empezar, que al menos la gente conozca las varias alternativas que hay; con una nueva escala de valores. La escala de valores se ha puesto y se deberá poner en discusión para el próximo sistema.

¿A nivel personal, cuál crees que ha sido tu desarrollo más claro?

Daniele – Sigo conociéndome, desarrollando aptitudes que me gustan. He cambiado en el último año de manera impresionante. Me conozco mejor a mí mismo. Me siento más seguro de lo que siento y puedo expresar mejor mi personalidad. Al principio yo estaba, al igual que mucha gente, no indignado sino cabreado y no reflexionaba; por lo tanto, explotaba. Ahora puedo participar con más calma y construir algo.

Una crítica de la Marcha Niza-Atenas.

Daniele – Falta de autocrítica, aun más de la que creemos. Si la revolución está dentro de nosotros, nosotros también tenemos que hacer mucho trabajo. Somos un espejo de la sociedad. Los mismos defectos que tiene la sociedad los tenemos nosotros. Hay faltas de respeto. Debemos empezar por trabajar en las tomas de decisiones personales.

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