Nada que perder, todo por ganar: Bárcenas busca la semilibertad de Rosalía Iglesias

Uno de sus principales objetivos es la obtención de un régimen flexibilizado para su mujer, a través del conocido 100.2 del reglamento penitenciario

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Rosalía Iglesias, esposa del extesorero del PP, Luis Bárcenas, a su llegada a la Audiencia Nacional. (EFE)

El anuncio de cooperación de Bárcenas y su contenido ha removido las expectativas sobre el próximo juicio de la caja B del PP, en el que se juzga solo una mínima parte de la instrucción con el centro en las obras de la sede del PP de Génova, y ha abierto nuevos frentes en al menos dos piezas más: la investigación de los pagos que conduce el Juzgado Central de Instrucción 5 y la financiación del PP de Madrid a cargo del 6. Las motivaciones del extesorero van más allá de la venganza o la decepción con las promesas que —según dice— recibió por emisarios del que fue su partido.

Fuentes cercanas a Luis Bárcenas admiten que ha reconocido que ya no queda nada por perder una vez que tanto él como su mujer, Rosalía Iglesias, cumplen penas de prisión firme por la condena en las actividades de la primera época de la trama Gürtel. Su esposa ingresó el pasado noviembre en prisión después de que el Supremo confirmara los cerca de 13 años de cárcel impuestos mientras que el extesorero recibió una pena de más de 30 años de cárcel. Los demás procedimientos en los que están implicados pueden ampliar estas penas.

 

Según afirman estas fuentes, Bárcenas es un hombre desesperado que asume su cumplimiento pero no el de su mujer. De hecho, fueron sus intentos de evitar una entrada en la cárcel de Iglesias los que propiciaron que permaneciera callado durante el tiempo en el que el alto tribunal revisó las condenas dictadas en 2018 por la Audiencia Nacional. Uno de sus principales objetivos es la obtención de un régimen flexibilizado para su mujer, a través del conocido 100.2 del reglamento penitenciario. Una semilibertad que sacaría a Rosalía de la cárcel de Soto para trabajar y aligeraría la larga estancia que le resta.

El extesorero del PP Luis Bárcenas. (EFE)
El extesorero del PP Luis Bárcenas. (EFE)

Este ha sido uno de los principales motivos de la elección de su nuevo abogado, Gustavo Galán, que obtuvo excelentes resultados con otra de las condenadas de la Gürtel, la administradora Isabel Jordán. Ahora letrado y extesorero esperan convencen a Anticorrupción de la utilidad de su cooperación no solo en las piezas tradicionales de corrupción, sino también en la investigación sobre el espionaje a cargo de Interior, bautizada como operación Kitchen, y la intervención en ella de dirigentes del partido y, en concreto, de María Dolores de Cospedal. Desde la Fiscalía se niega, sin embargo, capacidad alguna para intervenir en la situación penitenciaria de los reclusos.

La «promesa» que no se cumplió

En su escrito, el extesorero del PP ha destacado que en su primera declaración en julio de 2013 puso de manifiesto su colaboración, aunque no fue todo lo amplia posible por recomendación de su entonces abogado. No obstante, esta postura cambió en su siguiente declaración sobre la investigación de los denominados papeles de Bárcenas porque «con ingenuidad», confió en la «promesa» que, según dice, se le hizo llegar a través de «un intermediario».

 

El compromiso sería que el extesorero popular y exsenador «guardaba silencio» y no «manchaba el nombre» del PP a cambio de que su mujer, Rosalía Iglesias, no entrara en la cárcel tras el dictado de la sentencia por los primeros años de la trama Gürtel. «El sentimiento de culpabilidad de haber podido provocar que mi mujer estuviese en riesgo de perder la libertad y entrar en prisión, me hizo creer, inocentemente, en la promesa», ha admitido.

 

Por ello, «firmó la paz» con la formación política y decidió retirar la demanda laboral interpuesta contra el partido tras su despido o la denuncia que había interpuesto por la destrucción de los ordenadores que Bárcenas usaba en la sede del PP, de la que fue absuelto. Ese pacto se ha roto: el extesorero no tiene nada que perder y todo por ganar.

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