La cláusula que falta en el contrato de Messi sobre el Real Madrid

Mucho se habla del contrato de Leo con el Barça, aunque, más allá del montante económico, la mayoría de las cláusulas son para todos los futbolistas, como otras normas de La Masia

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Messi saluda a Modric tras el último Barça-Real Madrid. (REUTERS)

«Si el Everton jugara en el jardín de mi casa, correría las cortinas», llegó a decir el mítico entrenador del LiverpoolBill Shankly, para dejar clara su animadversión hacia el otro club de esta ciudad inglesa que, según el escocés, «tiene dos grandes equipos: el Liverpool y el equipo reserva del Liverpool». Discípulo de Shankly fue John Toshack, quien durante su doble periplo en la Real Sociedad siempre mantuvo que en Zubieta no solo había que formar buenos futbolistas, sino también inculcarles una profunda antipatía hacia el Athletic de Bilbao, esa amenaza permanente para la cantera del club guipuzcoano, pues mantiene su filosofía a costa de dinamitar la de otros.

La rivalidad forma parte del fútbol y de hecho es uno de los ingredientes que lo convierte en el deporte más apasionante y apasionado a la vez. «¿El Liverpool? No les deseas que les vaya bien, pero quieres jugar contra ellos dos veces al año», explicaba el editor de la revista ‘Red News’, dirigida a los aficionados del Manchester United, históricamente el club más querido, pero también odiado, de Inglaterra. Es decir, algo parecido a lo que sucede con el Real Madrid en España, donde el FC Barcelona es su histórico antagonista, de ahí que el enfrentamiento directo entre ambos se conozca como El Clásico.

 

Como quiera que el club catalán se encuentra en pleno proceso electoral, lo más recurrente es pensar que la filtración de las 30 páginas del contrato de Leo Messi se ha hecho con una intención electoralista. Sin embargo, si se piensa bien, y, como dijo Ronald Koeman, «quien lo haya hecho no tiene futuro en el Barcelona», la verdad es que no tiene mucho sentido. Es más, puestos a pensar mal, y de hecho es lo que han hecho muchos culés, que la exclusiva la diera un medio de Madrid como ‘El Mundo’ también es más que sospechoso.

Lo cierto es que la filtración del multimillonario contrato de Messi ha servido no solo para alimentar interminables e infumables tertulias, sino también para enfadar al argentino y animarle un poco más si cabe a cambiar de aires el próximo 30 de junio. Ya sea con destino al Manchester City de Agüero o al Paris Saint Germain de Neymar, dos de sus mejores amigos, junto al atlético Luis Suárez. Esto es lo que fuentes cercanas a su entorno aseguran que ha provocado la filtración, aunque sabido es las vueltas que da el fútbol y hasta que no sea él quien anuncie su decisión de seguir o marcharse del Barça, lo demás no dejarán de ser meras elucubraciones.

 

Leo Messi, junto a Josep Maria Bartomeu, tras firmar su último contrato con el FC Barcelona. (EFE)
Leo Messi, junto a Josep Maria Bartomeu, tras firmar su último contrato con el FC Barcelona. (EFE)

 

Claro que junto a todas las cantidades que suman los 555.237.619 euros brutos que Messi va a cobrar por las cuatro temporadas que dura este contrato, también se han sacado a la luz otras cláusulas más o menos sorprendentes que el argentino firmó. Algunas ya eran de sobra conocidas, lo cual no hace sino confirmar que el origen de la filtración puede estar donde menos se sospecha. Como tampoco es ninguna novedad el hecho de que todos los contratos estén redactados en catalán, lo cual, por ejemplo, ha llevado a no pocos representantes a tener que traducirlos antes de firmarlos.

No se le «impone» aprender catalán

Además de no ser noticia, pues es algo que el Barça lleva haciendo años con todos sus jugadores, especialmente los que, como el argentino, salen de La Masia, tampoco es cierto que a Messi se le «imponga aprender catalán», sino que en la cláusula 1.2.7 de su contrato se le pide «hacer los máximos esfuerzos para integrarse en la sociedad catalana, respetando y asumiendo los valores culturales, comprometiéndose especialmente en el aprendizaje de la lengua catalana, vehículo fundamental de su integración». A partir de ahí, es cierto que a Leo no se le ha escuchado hablar en catalán, más allá del típico «visca el Barça i visca Catalunya».

Esto mismo ha sucedido con otros jóvenes jugadores de diferentes nacionalidades, aunque la mayoría ha terminado hablando castellano, tal y como sucede con los extranjeros que llegan directamente al primer equipo. A partir de ahí, la mayoría entienden el catalán y quién sabe si, como el expresidente José María Aznar, lo hablan en la intimidad. Eso sí, lo que no está en ningún contrato es que los jugadores del Barça no puedan ver los partidos del Real Madrid. Los de las categorías inferiores, se entiende.

Aunque suene extraño, esto es algo que algunos jugadores que han pasado por la cantera azulgrana dicen haberlo vivido. Uno de ellos, que incluso confesó ser madridista, asegura que no le dejaban ver los partidos del Madrid. Y, no, no es que los blancos jugaran en el jardín de La Masia y, como decía Shankly, les corrieran las cortinas, sino que no les dejaban encender la televisión. Como para extrañarse de que a Messi se le pida integrarse en la sociedad catalana y comprometerse a aprender catalán. Y es que al argentino no le pagan 555 millones para eso, sino para que siga incrementado sus cifras de 757 partidos, 651 goles, 285 asistencias y 34 títulos. Vamos, que en su caso lo caro sale barato…

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