El invento que acabará con el iPhone

Un analista afirma que Apple está trabajando en gafas de realidad mixta para 2022 y lentillas para la década de 2030 en una carrera para dominar la siguiente era digital

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Concepto de las lentes de realidad aumentada de Mojo Vision.

Cuando salió el iPhone en 2007, poca gente se imaginaba que la mitad de la población del planeta fuera a tener una supercomputadora en el bolsillo casi imprescindible para nuestra vida. Pero eso, algo tan obvio hoy, era tan difícil de creer entonces como pensar ahora que los teléfonos están destinados a desaparecer en menos de una década. Y posiblemente a manos de la propia Apple.

 

Un reputado analista de la compañía de la manzana —que suele acertar en todas sus predicciones— dice que Apple sacará una gafas de realidad mixta a mediados de 2022, seguidas de unas de realidad aumentada en 2025 y unas lentes de contacto que sustituirán a todo lo demás en algún punto de la década de 2030.

 

Lo último puede resultar sorprendente, pero ya hay ‘startups’ —como Mojo Vision— que están trabajando en ello. El camino parece obvio, aunque todavía queden muchos años para llegar a este futuro.

 

Respecto a las gafas de Apple, son un secreto a voces. Internamente, la compañía ha admitido que están trabajando en ello.

Concepto de gafas de realidad aumentada de Apple. (Martin Hajek)
Concepto de gafas de realidad aumentada de Apple. (Martin Hajek)

La siguiente gran cosa

Viéndolo desde fuera, es obvio que llevan años preparándose. La montaña de evidencia que demuestra el interés de Apple en estos nuevos cacharros, que sustituirán la limitada pantalla del teléfono por una realidad alternativa donde objetos y pantallas virtuales aparecen mágicamente delante de nuestros propios ojos, es enorme.

 

Por una parte, está el descubrimiento de código oculto en el sistema operativo de los teléfonos y tabletas de Apple, un proyecto llamado Star Board. Luego está la adquisición estratégica de numerosas compañías del sector: los desarrolladores de tecnología de proyección Akonia Holographics, los diseñadores de dispositivos AR Vrvana, la compañía de visión computacional Regain, los creadores de sensores 3D PrimeSense o la ‘startup’ dedicada al seguimiento de ojos SensoMotoric Instruments, entre otras.

 

Finalmente, están los propios dispositivos de Apple, que han adquirido capacidad de interactuar con realidad aumentada en los últimos años. Lo último son las cámaras LiDAR —sensores con proyectores de puntos láser capaces de capturar el espacio que te rodea en 3D para poder posicionar objetos virtuales de forma realista—. Es como si el iPhone y el iPad Pro se estuvieran haciendo el harakiri.

 

El propio Tim Cook ha admitido que la realidad aumentada es “la siguiente gran cosa” (“the next big thing”, que decía Steve Jobs). Según Cook, será imposible escapar de ella y estará presente en nuestra vida de forma ineludible.

Los hologramas de 'Star Trek Discovery'. (Paramount)
Los hologramas de ‘Star Trek Discovery’. (Paramount)

La era de la ‘computación invisible’

Apple sabe que los teléfonos se han convertido en un electrodoméstico de consumo más, tan difíciles de diferenciar como las lavadoras. Es un mercado que está estancado y, en muchos casos, a la baja por saturación. También lo saben Facebook, Microsoft y Google. Todos ellos están ya luchando una guerra no declarada por sustituir al teléfono móvil por un nuevo dispositivo.

 

Sin embargo, no es solo por el afán de vendernos otra cosa más. De forma objetiva, la realidad aumentada será más fácil de usar y mucho más útil que los teléfonos inteligentes.

 

Representa la nueva era de lo que algunos llaman la computación invisible: sistemas digitales de información que están siempre presentes de una forma que no requiere de ningún esfuerzo por parte del usuario.

Los asistentes de voz personal, por ejemplo, son parte de esta nueva era. Aún no son tan sofisticados como la computadora de abordo del Enterprise, pero se están acercando cada vez más. Sus voces son casi indistinguibles de la humanay pronto lo mismo pasará con su nivel de inteligencia.

 

Pero están limitados por los dispositivos visuales actuales, con resolución y tamaños limitados. El ser humano, al fin y al cabo, es un animal que depende de la visión más que de cualquier otro sentido, algo que se refleja en que más del 50% del neocórtex está dedicado al procesamiento visual.

 

La realidad aumentada rompe completamente con las limitaciones de las pantallas actuales. En su versión actual más avanzada —las gafas Microsoft Hololens—, el ángulo de visión es más bajo que el del ojo humano, limitado por la capacidad de los proyectores y la óptica actuales. Mientras que el ojo humano tiene un ángulo de visión con percepción de profundidad de 114 grados, Hololens 2 solo tiene 70 grados. Esto resulta en una experiencia que no es totalmente envolvente porque, en el momento en que los objetos exceden el campo de visión, la ilusión de su presencia en el espacio se rompe.

 

Sabemos que Apple está teniendo problemas para poder ampliar el campo de visión manteniendo un tamaño discreto, según los rumores. Compañías como Leap Motion tienen dispositivos con la suficiente resolución (1.600 x 1.440 píxeles a 120 fotogramas por segundo) y un ángulo de visión de 100 grados. Y aunque son bastante armatoste, Apple los intentó comprar en su día (el fundador de Leap Motion les dio calabazas dos veces porque no soporta a los de Cupertino, según me contaron las malas lenguas en Silicon Valley).

De hecho, los problemas con el tamaño de la óptica y los proyectores son la razón de que, según Kuo, las primeras gafas de Cook y compañía serán de realidad mixta. En vez de usar tecnología de proyección sobre cristales transparentes, las gafas usarán procesadores y cámaras que mezclarán imagen real con imagen digital para proyectarlas en pantallas retina de gran resolución y alta velocidad de refresco. Este dispositivo, afirma Kuo, cubrirá el campo de visión necesario para que todo parezca real, pesará de 200 a 300 gramos y costará unos 1.000 dólares.

 

Estarán un par de años por detrás de las gafas de realidad aumentada transparentes. Estas serán las que permitirían añadir una capa digital a tu mundo físico de forma natural, añadiendo una capa virtual que te permitirá trabajar, comunicarte o jugar en cualquier parte.

 

Después, Kuo afirma que por lo menos faltaría una década para llegar al siguiente paso, el santo grial de la realidad aumentada: lentes de contacto capaces de cubrir todo el campo de visión con una capa de píxeles que mostrarán imágenes indistinguibles de la realidad. Para que eso suceda, todavía quedan muchos avances en la miniaturización electrónica.

Profundas consecuencias

Lo que todavía está por ver son las consecuencias de usar unas máquinas capaces de transformar la realidad física en una dimensión alternativa. Hay visiones distópicas como esta del director de cine y diseñador de experiencia de usuario Keiichi Matsuda.

Su corto ‘Hyper-Reality’ muestra un futuro escalofriante donde los humanos viven en una realidad gobernada por la experiencia digital, controlados por corporaciones como Facebook y expuestos al abuso de ‘hackers’.

 

Pero, como me contó el propio Matsuda hace unos años, es una visión extrema y pesimista. Según él, la realidad aumentada es una herramienta extremadamente potente si la usas para el bien. Matsuda cree que, aunque la gente ve la realidad virtual y la realidad aumentada como tecnologías ‘futuristas’, en realidad tienen el potencial de ser las formas más sencillas y naturales de usar para interactuar con el mundo digital. La potencia de un sistema de realidad aumentada es a un iPhone lo que un iPhone es a un teléfono analógico pegado con cinta aislante a una cámara Polaroid y un tomo de la Enciclopedia Británica.

 

El motivo es obvio: los seres humanos han evolucionado durante millones de años para usar sus manos, ojos, oído y todos sus sentidos de forma directa, interactuando con objetos en el mundo real. Como dice Matsuda, “nuestras manos son la interfaz original con el mundo”.

 

La promesa de la realidad aumentada es devolvernos a la naturaleza del ser humano, eliminando la barrera personal en que se ha convertido la pantalla del móvil, pero manteniendo el acceso a la tecnología que nos permite hacer cosas que hace poco más de una década eran inimaginables. Habrá que ver si Apple, Microsoft o Facebook son las compañías que cumplen esa promesa — y si podemos evitar la distopía de ‘Hyper-Reality’ por el camino.

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