El cruce de e-mails entre Vox y Puigdemont… a la vista de todo el Parlamento Europeo

El 'expresident' catalán envió a todos los trabajadores de la cámara un correo en el que analizaba la actualidad catalana. Jorge Buxadé le respondió

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Carles Puigdemont en el Europarlamento. (EFE) Por J. Corbacho

Diez minutos para la una de la tarde de ayer. Todo el personal laboral del Parlamento Europeo recibe un correo electrónico de Carles Puigdemont —’expresident’ catalán, que ahora se sienta en la Eurocámara—, también firmado por Toni Comín y Clara Ponsatí, exdiputados en el Parlament y antiguos ‘consellers’. En él, se analizan las elecciones catalanas del pasado 14 de febrero como «un gran éxito para los partidos independentistas, que superaron el 51% de los votos».

 

«Un resultado —continúa el ‘e-mail’, todo ello en inglés— que se logró a pesar de la pandemia y con una participación notable, del 53%, por encima del 49% en las de Galicia y del 50,7% en Euskadi».

 

Los tres líderes soberanistas inciden en otro ‘leitmotiv’ del argumentario independentista: «Desde hace más de tres años, la sociedad catalana vive con la existencia de presos políticos y exiliados, es hora de que Madrid cambie de rumbo y trabaje por una solución política basada en la amnistía y el derecho de los catalanes a la autodeterminación. Es hora de que la UE también actúe».

Y recuerdan el reciente episodio entre Josep Borrell, alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, y el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, cuando este último, tras la petición de la UE de liberar al opositor Alekséi Navalni, recriminó al primero el encarcelamiento de los líderes del 1-O, a los que también consideró presos políticos. «Como demostró este incidente, la aceptación acrítica del enfoque autoritario español del problema catalán por parte de las autoridades de la UE está socavando cada vez más la credibilidad democrática de toda la Unión a la hora de afrontar cuestiones de derechos humanos en el extranjero», reza el ‘mail’ de Puigdemont, Comín y Ponsatí.

 

Puigdemont llega a criticar «la aceptación acrítica del enfoque autoritario español del problema catalán por parte de las autoridades de la UE»

 

«La primera reacción de las instituciones españolas ha sido que sus fiscales han apelado contra los permisos a tiempo parcial para que los presos políticos salgan de la cárcel. Casualmente, esta acción se produce justo al día siguiente del resultado de las elecciones. En su recurso de casación, los fiscales afirman que los políticos y líderes sociales catalanes deben volver a la cárcel porque no han mostrado ‘arrepentimiento'», añadían.

De izquierda a derecha, Ponsatí, Puigdemont y Comín, en la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo. (EFE)
De izquierda a derecha, Ponsatí, Puigdemont y Comín, en la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo. (EFE)

 

El texto también aludía a la entrada en prisión del cantante de rap Pablo Hasél. «Ha sido encarcelado por sus letras contra la monarquía»; lo que los tres líderes independentistas consideran que «socava la credibilidad de la UE en su conjunto», ya que «la Comisión permanece pasiva ante tales violaciones de derechos humanos».

 

No obstante, unas horas después, el argumentario de Puigdemont no quedaba sin respuesta. Y también a la vista de todos los trabajadores —técnicos, asesores, parlamentarios…— de la Eurocámara. «FAKE!», rezaba el asunto de la réplica —vía ‘mail’, en español e inglés— firmada por Jorge Buxadé, eurodiputado de Vox.

placeholderFragmento del mail firmado por Buxadé. (EC)
Fragmento del mail firmado por Buxadé. (EC)

«El ‘resultado histórico’ al que se refiere el señor Puigdemont consiste en que los partidos separatistas catalanes (ERC, Junts y la CUP) han perdido más de 600.000 votos desde las últimas elecciones regionales en Cataluña, pasando de unos 2 millones de votos en 2017 a unos 1,4 millones en 2021. Esta cifra implica que solo un 27% de los catalanes con derecho a voto apoya la aventura ilegal separatista, comparado con el 37% de las pasadas elecciones», escribía Buxadé en su respuesta, enviada a pocos minutos para las ocho de la tarde.

 

«Que las fuerzas separatistas han superado el 50% de los votos también es una verdad a medias. Para llegar a esa cifra, la propaganda separatista ha tenido que sumar los votos de cinco partidos extraparlamentarios. Lo cierto es que las fuerzas separatistas con representación en el Parlamento catalán representan un 48,2%. El resumen de todo esto es que el nacionalismo ha obtenido sus peores resultados en votos desde 1980″, exponía.

Jorge Buxadé, portavoz de Vox y europarlamentario. (EFE)
Jorge Buxadé, portavoz de Vox y europarlamentario. (EFE)

Y, barriendo para casa, el del partido de Abascal recordaba los resultados de su formación el pasado 14-F. «Como muy bien saben los firmantes prófugos, el único que realmente ha logrado movilizar a nuevos votantes en estas elecciones, marcadas por una elevadísima tasa de abstención del 47% fruto del cansancio de los catalanes ante el delirio secesionista, ha sido Vox, que ha pasado de 0 a 217.000 votos en poco más de tres años. Es extraño que el señor Puigdemont no hable de esto, como tampoco menciona que la baja participación en Galicia y el País Vasco seguramente tuvo algo que ver con que esas elecciones se celebraron en pleno mes de julio, con medio país de vacaciones».

 

Tras ello, Buxadé negaba la existencia de presos políticos en España y ensalzaba un «garantista» sistema judicial que «aplica penas muy inferiores a las de la mayoría de países de la UE para delitos tan graves como la sedición y la rebelión», después de criticar que «los responsables del golpe separatista (…) gozan de permisos para salir de la cárcel y durante la campaña todos ellos han disfrutado de más libertad de movimiento que el resto de catalanes». También arremetía contra la libertad del otrora ‘molt honorable’ Jordi Pujol, «padre ideológico del secesionismo que pasea tranquilamente por la calle a pesar de haber robado miles de millones de euros a la vista de todos los catalanes».

«En su retahíla de mentiras y medias verdades, el señor Puigdemont afirma que el activista de extrema izquierda Pablo Hasél ha sido encarcelado por sus canciones, sin mencionar que en las mismas se vierten amenazas de muerte contra la Familia Real española y contra políticos y personas públicas a las que amenaza con clavar un piolet o poner una bomba, además de hacer apología de los asesinatos de grupos terroristas como ETA y los Grapo, que durante décadas han sembrado España de muertos», añadía.

 

«Por último, quiero recordarles que el único objetivo de la propaganda falsaria del señor Puigdemont es librarse de su cita con la Justicia española, ante la que pronto va a tener que rendir cuentas, para vergüenza de un Parlamento Europeo que le ha permitido sentarse en él«, remataba su ‘mail’. Según detallan fuentes del Europarlamento a El Confidencial, ningún otro trabajador o dirigente se ha sumado a la trifulca verbal, con «todos los correos electrónicos de la cámara puesta en copia». O, si alguien más ha respondido, ha tenido la «deferencia», detallan, de no hacerlo de forma tan pública.

 

La enemistad Vox-Puigdemont no es cosa nueva. Los del partido de Abascal se personaron como acusación popular en el juicio al ‘procés’ en el Supremo, al que el exlíder del Govern, ya fugado de la Justicia, no acudió. Ayer mismo, el ‘expresident’, que busca reforzar su rol internacional, envió una misiva a los grupos del Parlament para instarles a compartir sus «visiones» sobre la situación postelectoral de Cataluña. A todos, menos a uno: Vox.

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