¿Cómo ha de abordarse la temática yemení?
Ignacio Rubio | Análisis, Oriente Próximo | 5 de Enero de 2010
Yemen se está erigiendo como el próximo escenario en la lucha contra el terrorismo yihadista. En esta ocasión no se producirá una invasión para desbancar a los órganos de poder –algo que ocurrió en Afganistán y en Iraq- sino que se desarrollarán nuevas estrategias que pasan por la creación y envío de unas fuerzas especiales antiterroristas. Estos efectivos tendrían la misión de luchar contra las facciones afines a Al-Qaeda, bajo el amparo del propio gobierno yemení.
En los últimos días, las embajadas de países occidentales cerraron temporalmente sus puertas en Yemen. Estas clausuras fueron propiciadas por el intento de atentado en un avión con dirección a EE.UU. desarrollado por un joven nigeriano que podría haber sido formado militarmente en Yemen. En este sentido, en la vorágine de cierres que iniciaron Reino Unido y EE.UU. se unieron Francia y Alemania. Por su parte, España, que en un principio tenía pensado el cierre total, decidió aumentar la seguridad restringiendo el acceso a su sede diplomática.
La península arábica está adquiriendo una gran importancia en el florecimiento de Al-Qaeda. La inestabilidad política en esta región es el caldo de cultivo para que los ideales yihadistas se expandan como una pandemia. Un ejemplo de esto son Somalia y Yemen. El primer país está sufriendo la mayor crisis institucional de su historia en un sistema donde el Estado apenas tiene un poder real. De ahí vendría la aparición de los tan conocidos piratas somalíes que podrían tener uniones, más o menos estables, con grupúsculos terroristas. Por su parte, en Yemen también existe un vacío de poder que se escenifica en la aparición de regiones donde el gobierno no es capaz de actuar, siguiendo así el modelo marcado por algunas áreas talibanes de Pakistán.
La situación en el Yemen podría desarrollarse de forma airosa. ¿Cómo sería posible? En primer lugar no repitiendo los errores cometidos en Afganistán y en Iraq. Por esa razón, resulta indispensable que sean las propias autoridades yemeníes quienes tomen las riendas en la lucha antiterrorista y no agentes externos que no conocen la realidad del país. En segundo lugar, ayudando al gobierno local a promover una justicia social y económica que impediría la expansión de ideales radicales.
Por todo ello, se hace necesario que la comunidad internacional tome cartas en el asunto. La diezmada ONU podría ser el órgano que coordinase una estrategia común en la que tanto los países occidentales como los musulmanes contribuyesen en la salida a una crisis que se puede tornar mayor.
Enlace de interés: Obama toma las riendas de la crisis yemení (El País)

Alex
Ene 6th, 2010
Estoy de acuerdo con el autor de este artículo en que no se deben cometer los errores de Irak y Afganistán. Sin embargo, discrepo de que la ONU deba ser la que coordine una operación allí. Naciones Unidas es una institución demasiado burocratizada para poder ofrecer una solución. Creo que en casos concretos funciona mucho mejor la cooperación entre grandes potencias como es el caso de la economía con el G20. Se trata de un grupo mucho más reducido y menos limitado, por lo que tiene más agilidad de decisión e intervención de los problemas.
Al Qaeda ha econtrado un filón en Yemen desde dónde proyecta con fuerza sus ideas en África Central, especialmente en Estados frágiles y fallidos. Allí tienen que actuar especialmente dos Estados Unidos y China. El primero por sentirse el más afectado y el segundo por ser el mayor inversor en el continente africano. La UE, por proximidad, también debería actuar, aunque su fuerza internacional dista mucho de ser la desada, todavía.
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Ene 6th, 2010
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Ignacio Rubio
Ene 6th, 2010
Alex, coincido contigo en que el grado de acción de la ONU es limitado. Eso sí, no creo que sea el G-20 el que tenga que actuar en este conflicto porque este grupo de países sólo tiene intereses económicos y sólo representarían la sensibilidad de un grupo reducido. Por eso creo que es la ONU la que tiene que tomar las riendas del asunto, a través del Consejo de Seguridad y, posteriormente, a través de la Asamblea General. El caso está en que finalmente sólo actuarán potencias como EEUU y la UE (cuya fuerza internacional unitaria no es la deseada). A China no le interesa actuar porque puede que saque tajada económica de cualquier situación política en África.
Un saludo afectuoso.