Bruselas omite la autocrítica y confía en cumplir con los objetivos de vacunación

La Comisión Europea se muestra segura de poder cumplir con los objetivos de vacunación a pesar de los contratiempos con la farmacéutica AstraZeneca

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Vacuna de Pfizer y BioNTech en Granada. (Reuters)

Una persona desconocida para el gran público ha estado desde hace más de una semana en el centro de la guerra abierta entre la farmacéutica AstraZeneca y la Unión Europea. Su nombre es Sandra Gallina, una funcionaria europea de nacionalidad italiana trasladada desde la dirección general de Comercio de la Comisión Europea hacia la dirección general de Salud y Seguridad Alimentaria, que ahora dirige, para negociar todos los contratos con las farmacéuticas para la estrategia europea de vacunación. Su mano izquierda, su claridad a la hora de hablar y su actitud le han granjeado muchos apoyos en la burbuja europea.

 

Este lunes Gallina compareció ante los eurodiputados de la comisión de Presupuestos del Parlamento Europeo con un mensaje central: la Comisión Europea sigue confiando en los objetivos de vacunación. La estrategia, a pesar de todos los contratiempos, sigue funcionando. La italiana admite que el incumplimiento del contrato por parte de AstraZeneca, que finalmente en el primer trimestre del año entregará 40 millones de vacunas en vez de las 80 millones acordadas, es un contratiempo importante y “bastante problemático”. Pero hay otras farmacéuticas que cubrirán ese vacío y los próximos meses traerán buenas noticias. Gallina también ha estado en el corazón de la guerra abierta entre AstraZeneca y el Ejecutivo comunitario.

 

La Comisión Europea pidió hace dos semanas a los Estados miembros que en marzo hubieran vacunado al 80% de los mayores de 80 años y sanitarios, y que durante el verano alcanzaran el 70% de la población adulta. Si bien el primer objetivo parece cada vez más lejano, desde el Ejecutivo comunitario sostienen firmemente el segundo de ellos. También lo hace Gallina, que asegura que los países europeos están en la «primera liga» de inmunización y ha rechazado las comparaciones con Estados Unidos o Israel.

 

Sandra Gallina, directora general de Salud de la Comisión Europea. (Reuters)
Sandra Gallina, directora general de Salud de la Comisión Europea. (Reuters)

 

La directora general de Sanidad ha defendido que ya se sabía que los tres primeros meses del año iban a ser especialmente complicados. Fuentes comunitarias señalaron hace días que el adelanto en el inicio de reparto de la vacuna de Pfizer ha sido lo que ha permitido que la vacunación siga funcionando a pesar del incumplimiento de AstraZeneca. Gallina ha explicado que durante enero se obtuvieron 15 millones de dosis, y que en febrero y marzo serán 33 millones y 55 millones más respectivamente, lo que hará que la UE roce la cifra de los 100 millones de dosis hasta marzo.

 

Será entonces cuando se disparen el número de dosis disponibles, o al menos eso espera la Comisión Europea. Gallina cree que durante el segundo trimestre la Unión recibirá 300 millones de dosis, y que a finales de verano los Veintisiete tendrán otros 300 millones de dosis, lo que permitiría inmunizar entonces a la mayoría de la población adulta de la Unión Europea.

 

Ante las críticas, Gallina ha recordado que la Comisión Europea recogió el testigo de Alemania, Francia, Italia y Países Bajos, que habían formado una “alianza” para la compra de tantas vacunas como pudieran. Una de sus prioridades fue AstraZeneca, con la que tenían un acuerdo ya en junio. Berlín decidió entonces dejar en manos de la Comisión la operación ante el riesgo de que unos cuantos Estados miembros monopolizaran las vacunas privando al resto de países europeos.

 

Pero, a partir de ese momento, se avanzó muy poco a poco en las negociaciones, cerrando contratos meses después de que lo hubieran hecho Estados Unidos y Reino Unido, uno de los principales motivos de crítica hacia Bruselas, a quien también se acusa de haber priorizado un precio bajo frente a la rapidez de un acuerdo. Tanto desde la Comisión Europea como desde algunas capitales, como París, se rechaza este segundo argumento: es normal que 27 Estados miembros de 450 millones de habitantes obtengan un precio más competitivo que un país como el Reino Unido. Respecto a la primera crítica, Gallina ha defendido que la cuestión de la responsabilidad y la indemnización se atascó y fue lo que retrasó la firma de contratos.

 

La tensión sigue en máximos a pesar de los intentos por parte de la Comisión Europea por tranquilizar a los Estados miembros. Johnson & Johnson ha comunicado a las autoridades su intención de exportar algunas dosis producidas en la Unión Europea a Estados Unidos, según ha informado Bloomberg, y, si bien la compañía ha asegurado que eso no afectará a sus compromisos con los Veintisiete, los nervios están a flor de piel y cualquier noticia de salidas de dosis del territorio comunitario genera preocupación entre los embajadores permanentes. La UE tiene un contrato con Johnson & Johnson para adquirir 200 millones de dosis con opción a otros 200 millones. La principal ventaja de esta vacuna es que es una única inyección.

Vacuna de Pfizer. (Reuters)
Vacuna de Pfizer. (Reuters)

En la diana

Además, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, se encuentra acorralada ante las críticas por haber aprobado una norma para el control de exportaciones de las vacunas que contravenía el Protocolo de Irlanda del Acuerdo del Brexit y se apoyaba sobre la activación del artículo 16, lo que sentaba un precedente peligroso ante un Gobierno británico que en anteriores ocasiones ha estado dispuesto en poner en riesgo el mantenimiento del Protocolo, fundamental para mantener abierta la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda que es la base de los Acuerdos de Viernes Santo que pusieron fin a la violencia en la isla. Tras una reacción airada por parte de Dublín y Londres, Von der Leyen se vio obligada a retirar la referencia.

 

Este mismo lunes desde el entorno de la alemana se ha señalado a la dirección general de la que proviene Gallina, la de Comercio. Desde el gabinete de la presidenta se ha asegurado que fue el gabinete del vicepresidente ejecutivo a cargo de Comercio, Valdis Dombrovskis, quien cometió el error de incluir esa referencia tan problemática a Irlanda del Norte. Ha lanzado a uno de sus vicepresidentes a los pies de los caballos. Las críticas arrecian contra Von der Leyen: no solamente se ha equivocado en su estrategia de comunicación, privilegiando siempre al público de los medios alemanes, y ha mantenido a oscuras al resto del Ejecutivo comunitario encerrándose en su círculo de colaboradores cercanos exportados desde Berlín, sino que, incapaz de hacer autocrítica, ha cargado la culpa del error del pasado viernes sobre los hombros de otro.

 

Al mismo tiempo, desde Bruselas se presta especial atención a lo que ocurre en Berlín. La canciller Angela Merkel está sometida a una fuerte presión, con una opinión pública que se muestra muy escéptica respecto a la estrategia europea de vacunación y voces desde sus propias filas que se encargan de señalar directamente a la Comisión Europea como la responsable. Todo con el telón de fondo de las elecciones de septiembre de 2021, que convierten al Ejecutivo comunitario en un buen saco de boxeo de cara a los votantes conservadores.

 

Muchos ven en la actuación de los últimos días del Ejecutivo comunitario una reacción a presiones provenientes desde Alemania, como por ejemplo las restricciones a las exportaciones, que en un primer momento iba a ser únicamente un sistema de monitoreo e información, pero que en cuestión de dos días, y previas declaraciones del ministro alemán de Salud, pasó a permitir a los Estados miembros vetar la exportación de dosis de la vacuna producidas en la UE. Cualquier presión desde la capital alemana tiene especial efecto sobre este Ejecutivo comunitario dada la estrecha relación de la cúpula de la Comisión con la de Berlín.

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