Bárcenas distorsiona la campaña del PP cuando lucha contra el sorpaso de Vox

La confesión y el juicio de la próxima semana llegan mientras se reafirma la idea de que Vox puede estar por encima del PP, lo que haría temblar el proyecto de Casado para la derecha

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Pablo Casado, durante su visita este jueves a la granja Vilalta, en la provincia de Lleida. (EFE)

Empresarios pagaron comisiones a cambio de favores y adjudicaciones, y ese dinero servía para complementar de forma sistemática sueldos para que sus dirigentes políticos mantuvieran su tren de vida, puesto que no es compatible tener otras actividades. Y una parte de ese dinero sirvió para financiar otros gastos del partido y, al ser fondos sin control, otra parte se quedó en las uñas de quienes los manejaban. Luego se utilizaron las estructuras del Estado, especialmente la policía, para destruir pruebas que incriminaran a los responsables máximos del partido.

 

En eso consiste básicamente el caso Gürtel o caso Bárcenas, o cualquier otro ligado a ese sumario matriz, como Kitchen. Es lo que ya se sabía y ahora refuerza el testimonio de Luis Bárcenas. Y ese es el lastre que durante años pesa sobre la marca PP y sobre quienes lo dirigen en las distintas etapas.

Desde el principio, los dirigentes populares lo fueron negando con argumentos como “la trama contra el PP”, los papeles falsos o el escaso crédito de los denunciantes. La diferencia es que ahora el actual PP ya no lo niega, se distancia. Los hechos ocurrieron con José María Aznar y con Mariano Rajoy al frente del partido, y a Pablo Casado le afloran cada vez que hay un acontecimiento en forma de declaración, juicio, escrito judicial, recurso o sentencia.

 

Le han ido aflorando desde que llegó en 2018 a la presidencia del PP, ahora con la ‘confesión’ de Bárcenas y en el futuro inmediato con el segundo juicio de la trama que empieza el lunes, la comisión de investigación sobre Kitchen y el resto de casos que quedan pendientes para unos cuantos años. Cada vez que eso ocurra, la dirección actual del PP volverá a hacer gestos para mostrar su distanciamiento del pasado. Y cada vez que hace un gesto por separarse, le surge algo que le acerca. El símil más aproximado es el de Cary Grant en la escena de la avioneta de ‘Con la muerte en los talones’, según explica un destacado dirigente del PP. Casado no ha tenido un minuto de respiro.

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Esta vez, la nueva confesión de Bárcenas ha sido acogida con aparente tranquilidad por la cúpula del PP, aunque barones y dirigentes mantienen que sería preciso ir más allá en lo más parecido a una refundación del PP, que marque aún más claramente la ruptura con el pasado.

 

La confesión y el juicio de la próxima semana llegan en plena campaña electoral de las catalanas y mientras se reafirma la idea de que Vox puede estar por encima del PP por primera vez, lo que haría temblar el proyecto de Casado para reunificar toda la derecha.

El PP disputa estos días con PSC y Vox el botín de la mayor parte de los votos que logró Ciudadanos en 2017. De los tres partidos, el que menos recibe, según todos los sondeos, es el PP. Vox, el que más, y la explosión de los casos pasados de corrupción es como la actualización de la pantalla de los casos que, precisamente, sacaron al PP del Gobierno en 2018.

 

Casado ha asumido el riesgo de volcarse en la campaña electoral, de tal forma que si su partido fracasa el 14 de febrero, el fracaso será sobre todo suyo. Acontecimientos como la confesión de Bárcenas hacen más difícil que llegue su discurso y marcar la agenda. Por ejemplo, este jueves, el titular de su acto de campaña en Lleida ha sido el silencio sobre las acusaciones del extesorero y cómo ha eludido a los periodistas para no ser preguntado.

Su equipo insiste en que cuando llegó a la presidencia del PP rompió con el pasado, tomó decisiones difíciles como apartar a Dolores de Cospedal y arriesgadas como dejar sin protección de escaños a Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez.

 

Dicen que de la foto famosa de Rajoy con todo el PP de entonces negando todo, solo queda Ana Pastor en la actual cúpula. Y que más responsabilidades políticas no puede asumir un partido: moción de censura, castigo electoral y división en tres partes de su electorado. Mientras, José María Aznar, bajo cuya presidencia del partido nació todo, pontifica sobre todo desde FAES. Como si no fuera con él. Lo que molesta sobremanera a muchos dirigentes actuales del PP.

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