Así es como traerán a la Tierra las muestras recogidas por el Perseverance

La NASA y la ESA crean un nuevo sistema para que las muestras recogidas en Marte puedan ser enviadas a la Tierra y que las estudien los científicos aquí.

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El Perseverance y un montón de suelo marciano por analizar (NASA)

La NASA y la ESA han dado los primeros pasos para construir un nuevo sistema con el que traer a la Tierra las muestras obtenidas por el Perseverance en Marte. Se trata de Mars Ascent Propulsion System (MAPS), un nuevo sistema de propulsión que permitirá que muestras recogidas a 231 millones de kilómetros de distancia lleguen a la Tierra para que las puedan analizar nuestros científicos.

 

El rover Perseverance es un pequeño laboratorio con ruedas capaz de analizar muestras recogidas en el suelo marciano y mandar los resultados a la tierra, pero por muy avanzados que sean sus instrumentos no tienen la misma capacidad que los que tenemos en los laboratorios de aquí —mucho más sofisticados pero demasiado grandes como para mandarlos a Marte. Por eso la NASA y la ESA se han embarcado en un ambicioso proyecto llamado Mars Sample Return (MSR) en el que las muestras del Perseverance se podrán mandar directamente a la Tierra para que se puedan estudiar aquí.

El proyecto MSR consta de dos naves: la Sample Retrieval Lander (SRL), que descenderá a la superficie marciana, recogerá las muestras del Perseverance — guardadas en cilindros estancos para evitar cualquier contaminación— y las lanzará mediante el sistema de propulsión MAPS al espacio. Después, la nave Earth Return Orbiter (ERO), que estará orbitando Marte, recogerá esas muestras y las traerá a la tierra.

Propuesta de diseño del MAPS (NASA/JPL-Caltech)
Propuesta de diseño del MAPS (NASA/JPL-Caltech)

La NASA ha adjudicado la construcción del MAPS a la compañía americana Northrop Grumman. El presupuesto previsto para este nuevo sistema puede llegar a los 84,5 millones de dólares y se espera que el proyecto esté completado en un mínimo de 14 meses. El programa MSR tiene un coste total aproximado de unos 2.500 millones de dólares y tanto la NASA como la ESA estiman que el lanzamiento ocurrirá en 2026, el aterrizaje en el Jezero Crater de Marte en 2028 y la llegada de las muestras a la Tierra para 2031.

China y Japón también tienen sus MSR

El MSR no es el primer proyecto de estas características, el pasado mes de diciembre tanto China como Japón recibieron con éxito muestras de materiales espaciales, unos de la Luna y los otros del asteroide 162173 Ryugu. Pero será de largo el más ambicioso debido a la gran cantidad de materiales que se van a obtener del Perseverance y a la dificultad añadida que supone la distancia. Marte está a 232 millones de km, la Luna a 384.400 y el punto más cercano al que ha llegado a estar el 162173 Ryugu de nuestro planeta es 95.400 km. Eso se traduce en que mientras que para ir hasta a la Luna una misión espacial suele emplear 3 días, llegar a Marte nos cuesta aproximadamente 7 meses.

 

La misión de exploración espacial china Chang’e 5 ha sido la primera en traer muestras de la Luna desde 1976, antes ya lo habían hecho Estados Unidos y la Unión Soviética. Chang’e 5 contó con un aterrizador y un vehículo de retorno de muestras, ambos robóticos, y aterrizó el 16 de diciembre de 2020 trayendo a la tierra dos kilos de muestras del suelo lunar. Dentro del programa de exploración lunar chino ya hay previsto un Chang’e 6, una misión tripulada a la Luna en 2030 y la posible construcción de una base lunar.

Hayabusa2 (Wikipedia)
Hayabusa2 (Wikipedia)

La nave espacial robótica Hayabusa 2 es un proyecto de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, que fue capaz de orbitar el asteroide (162173) Ryugu, posarse sobre su superficie para recoger muestras y regresar con ellas a la Tierra el 5 de diciembre de 2020. Para alcanzar la profundidad suficiente, el Hayabusa detonó una carga explosiva que le permitió crear un pequeño cráter y así extraer su contenido.

 

La gran ventaja de poder estudiar estos restos espaciales en la tierra es que, al contrario de lo que pasa por ejemplo en Marte, aquí se pueden usar aparatos más sensibles y estables y hay tiempo de sobra para aplicar distintos métodos de análisis hasta hallar un resultado convincente. Además, con las nuevas técnicas analíticas que seguro están por venir los científicos del futuro podrán analizar estas mismas muestras y, con suerte, encontrar nuevos enfoques que nos puedan ayudar a entender un poco mejor las reglas que gobiernan el universo en el que vivimos.

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